La Eutanasia, ¿La Mejor Decisión?

La palabra Eutanasia proviene del griego que significa: “Eu” (bien) y “Thanatos” (muerte). Una traducción literal daría a entender que la palabra eutanasia significa “buena muerte”. Otro significado más elaborado define a la eutanasia como el acto de acabar con la vida de otra persona, a petición suya, con el fin de minimizar su sufrimiento. Obviamente esta definición hace referencia a la medicina humana, pero también se puede extrapolar a los animales. ¿Cómo saber si la eutanasia es la mejor decisión?, ¿Cómo sentirse bien con uno mismo?, ¿Cuándo esta permitida o no la eutanasia para una mascota?. Son preguntas frecuentes sobre una decisión en la que muchos dueños de animales no pensamos sino hasta el momento que nos toca tomarla.
La eutanasia en la medicina veterinaria es muy practicada puesto que para realizarla no hay muchas trabas legales, pero lo que si se tiene en cuenta siempre es evitarle el sufrimiento al animal por medio de ésta práctica. La eutanasia se practica en aquellos animales que tienen una enfermedad terminal o cuando la calidad de vida de un animal irremediablemente irá empeorando y lo único que se lograría con un tratamiento sintomático sería aumentar por mas tiempo su sufrimiento. Solo en esos casos se aconseja la eutanasia para una mascota y siempre con el consentimiento del dueño.
Por ningún motivo se puede aplicar la eutanasia a una mascota que esté en buen estado de salud ni, previos exámenes clínicos, se logre comprobar que no tiene ninguna enfermedad terminal. Si algún veterinario se atreve a aplicar la eutanasia a algún animal que esté en perfecto estado de salud o cuya enfermedad sea tratable o curable, podría perder la licencia y hacerse acreedor a graves sanciones.
Sin duda que es la decisión más difícil a la que se tiene que enfrentar un dueño de una mascota porque a pesar que él sabe que es lo mejor para su mascota, el dueño siente una especie de culpa al ser él quien tiene que decidir terminar con la vida de su mascota, situación que puede llegar a ser traumática, al punto que dejan de tener mascotas. Lo importante es convencerse no solo de que era lo mejor que se podía hacer por las mascota sino también sentirse bien por la vida que llevó nuestra mascota gracias a nosotros y todos los buenos momentos que pasaron juntos. También es bueno ser consciente de que de no haberlo hecho la mascota hubiera llevado una pésima calidad de vida y con un sufrimiento constante hasta el final de sus días, lo que sin duda sería un mucho peor recuerdo.
Es difícil superar la pérdida porque al final una mascota termina convirtiéndose en parte de la familia pero mientras mantengamos el recuerdo de los buenos momentos vividos juntos, poco a poco y con ayuda del tiempo ese último episodio de la vida de nuestro amigo se irá superando. No es aconsejable intentar adquirir una mascota similar a la que se tenía antes para intentar reemplazar a la que perdimos ya que es imposible que se comporte igual a nuestra antigua mascota y lo único que se logra con eso es no dejar sanar la herida. La adquisición de una nueva mascota o de una raza distinta nos ayudara a superar la perdida ya que la apariencia de nuestra nueva mascota no nos hará recordar el mal recuerdo de su pérdida.
No podemos ser egoístas en el momento en el que se nos presente esta situación y pensar que no queremos quitarle la vida a nuestra mascota tan solo por verla ahí, debemos comprender que todo ser vivo tiene que morir, sea de la especie que sea o de la raza que sea tiene que morir y tendremos tarde o temprano que afrontar esta situación. No es cuestión de olvidar a la antigua mascota sino de mantener en nuestra memoria todos los buenos recuerdos y estar orgullosos porque le dimos la gran vida a nuestro querido amigo o amiga. La muestra mas grande de amor consiste en dejar partir a alguien y sea a donde sea que vayan los perros, podemos estar seguros que nos estarán eternamente agradecidos
Dedicado a la memoria de Monina, la mejor amiga que he tenido (1.997 – 2.007).
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